miércoles, 16 de junio de 2010

Minifaldas holandesas eclipsan todos los disfraces que se asoman en la grada




Las minifaldas de cerca de cuarenta jóvenes holandesas que vestían de naranja y que han sido acusadas por la FIFA de publicitar en el estadio una cerveza que no patrocina el torneo han eclipsado el colorido de los numerosos disfraces que ya se han dejado ver en las gradas de los estadios.

Medios locales como el periódico "The Star" consideran que las rubias holandesas se han convertido en el principal quebradero de cabeza de la FIFA, ya que en una pequeña etiqueta situada en el extremo de la falda se puede leer la palabra Bavaria, marca ajena al Mundial, por lo que la organización expulsó a las jóvenes del estadio.

Todo ocurrió en el encuentro Holanda-Dinamarca del lunes. Durante muchos de los minutos previos a su inicio, la televisión se recreó con las imágenes de las sugerentes jóvenes, todas ellas vestidas igual y con un aspecto físico muy similar.

Quizá esa imagen debió alertar a los profesionales de la mercadotecnia del torneo y lo que al principio fue un argumento televisivo para ambientar el partido, acabó en el segundo tiempo con la expulsión de las jóvenes del graderío.

En cualquier caso, parece que la firme posición de la FIFA contra este argucia publicitaria ha resultado, a la espera de ulteriores cuestiones legales, incluso un buen negocio para la cervecera holandesa.

Todo ello ha apagado la llegada de los disfraces al Mundial de Sudáfrica, un elemento instalado tradicionalmente en las gradas desde hace algunas ediciones de la competición y que estuvo presente por primera vez de forma masiva en esta edición con motivo del partido entre holandeses y daneses.

Fue, sin embargo, este el encuentro en el que los disfraces aterrizaron definitivamente en el Mundial, con imágenes de espectadores vestidos de azafatas o de comandantes de un avión.

Previamente, en el partido inaugural entre Sudáfrica y México se pudieron ver numerosos sombreros mexicanos y algunas máscaras del típico luchador de este país, realizadas específicamente para el torneo.

En general, en todos los partidos se dejan ver seguidores que llevan la camiseta de su país y la cara pintada con los colores de su bandera, algunos de los cuales buscan unos segundos de gloria en las televisiones de todo el Mundo, aunque la mayoría únicamente pretende divertirse con sus familias o sus amigos.

En el Holanda-Dinamarca no faltó el tópico de la campesina holandesa con sus trenzas bien plantadas, ni el del vikingo con los cuernos en la cabeza, así como personajes con pelucas rojas o naranjas, crestas o personajes disfrazados de reyes casi magos.

Todo ello sazonado en este mundial con el objeto de la discordia, la vuvuzela, complemento en Sudáfrica para cualquiera de los disfraces y que suena de manera atronadora en los estadios, aunque con la novedad en los últimos partidos de que algunos se dejan ver con tapones en los oídos para poder tocar con energía y verse libre de sufrir sus consecuencias

La tradición de ver el fútbol disfrazado se remonta a algunos mundiales atrás, cuando empezó la carrera entre los aficionados para conseguir la imagen más sugerente.

Entre muchas de las que se vieron en anteriores torneos se recuerda la del que se disfrazó de Reina Isabel de Inglaterra en el Mundial de Japón o el "pájaro campana" paraguayo que casi nunca falta cuando la selección de este país aparece en escena.

Los africanos, en cambio, apenas necesitan del disfraz. Les basta con sus sugerentes bailes en las gradas para captar la atención de las cámaras de televisión.

Sin embargo, el único gran condicionante de los disfraces que presenta este torneo respecto a los anteriores viene marcado por la climatología.

Las jóvenes holandesas tuvieron la suerte de poder lucirse en un partido que se jugó con sol y poco después del mediodía, pero en general hay que acudir abrigado a los estadios y hay que adaptar el disfraz a esta circunstancia.

Por ello, va a ser difícil que en las gradas se puedan ver siluetas espectaculares como las de las jamaicanas que resucitaron a más de un televidente en el Mundial de Francia'98. El frío va a ser incompatible con el bikini.

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